“El discurso y su peligro”, reflexiones sobre el terremoto de del 27 de febrero de 2010 enChile ( 27/ f). En este texto, más que instalar una tesis o volver sobre los ya dicho de la catástrofe, quisiéramos evidenciar y reflexionar sobre una problemática que se instaló a propósito del discurso oficial que emana de las autoridades luego del terremoto y maremoto que azotó las costas de Chile. Esto es, el fenómeno del discurso y de cómo en función de un deseo de él, se desprende un peligro:
Pero, ¿qué hay de peligroso en el hecho de que las gentes hablen y de que sus discursos proliferen indefinidamente? ¿En dónde está por tanto el peligro?
Michael Foucault.
Ese día pocos chilenos podrán borrarlo de su memoria, el derrumbe de casas, se cayeron paredes enteras y hubo maremoto que dejó localidades completamente desoladas, fue algo que vimos y aprehendimos como verdadero, sin embargo, el catalogarlo de “desastre natural”, “ira de Dios”, “castigo “ , dependerá exclusivamente del campo discursivo, donde los medios de comunicación fueron los encargados de establecer “lo verdadero” en una situación donde el caos era imperante.
Que Estados Unidos está detrás de los últimos terremotos que han afectado a Haití y Chile; que tal o cual día vendrá un mega cataclismo y que las réplicas actuales no corresponderían al terremoto del pasado 27-F, son algunas de las afirmaciones que corrieron por la red. Afirmaciones que en vez de ser desmentidas, se posicionaban en el imaginario colectivo.
Cuando las instituciones encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos aparece desplegando una verdad discursiva que no es “lo verdadero”, el discurso, (lo que en rigor está haciendo usando los pocos medios de comunicación disponible más bien el único), comunica que no existe peligro, que los habitantes costeros vuelvan a sus casas, que todo está bajo control, y eso justo en el momento que una pared de agua ya azotaba nuestras costas el pasado 27 de febrero, es precisamente lo contrario de la función primera del discurso, que según Foucault es; esquivar la materialidad, el peligro, la muerte.
Recordemos las desafortunadas declaraciones de las autoridades, negando la existencia de tsunami en las costas de la región minutos después de la consumada calamidad. las horas siguientes al terremoto, la encargada de la Onemi, no supo estar a la altura de las circunstancias y gracias a la tecnoburocracia civil y a pesar de culpar a la tecnocracia militar, la disposición en la red de un video donde se ve la actuación, de la principal cabeza en esta situación, con un alocución que no era coherente, resultando mas bien un discurso inerte, el cual fue mostrado a la opinión publica, ya no como un algo subjetivo, sino como algo que ocurrió y que podía ser juzgado por todos quienes vieron ese video y formaron su propia opinión. Un discurso acéfalo, vacío, sin referente, sin oficialidad, captado desde la enajenación del momento, que más que nunca debía ser cuerdo y liderado por las autoridades competentes.
En otras palabras, el discurso está cayendo en un desorden, y por tanto, está delirando. El poder no se puede ejercitar sino es a través de la producción de verdad y en este sentido creo que el error entre las FFAA y la ONEMI, dejó de manifiesto esta premisa ya que la verdad no fue entregada como discurso de inmediato sino que no se alertó a tiempo el riesgo de tsunami, transmitida profusamente por el sistema mediático, cuando éste ya había inundado a poblados costeros completos y sembrado destrucción en ciudades más importantes, como Constitución y Talcahuano quizás, por no entregar un discurso alarmista, quizás por ignorancia y por la falta de intercomunicación que no existía en el país, en un caso de emergencia como el que hemos vivido, le damos sentido a que las relaciones de poder no pueden acumularse, guardarse ni disociarse.
Yo supongo que en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad.” (El orden del discurso, Michel Foucault, Tusquets Editores, Buenos Aires, 1992)Con esta frase Michael Foucault presenta la problemática del discurso y cuál sería su función dentro de una sociedad.
Esto puesto en perspectiva frente a los hechos que hemos instalado parece evidenciar que, el discurso tiende a delirar o por lo menos a fracturarse. Esto se produce de tal manera que sus resultados son sin duda, en ambos casos, penosos. Los mensajes que se emitieron en el momento del terremoto, y que emanaron de los medios de comunicación, no serán olvidados, ni borrados, existirán en la memoria colectiva del país y cuando se requiera se recurrirá a ellos para recordar lo ocurrido. Así, los mensajes transmitidos, recibidos e internalizados por los individuos, desde los medios de comunicación, estarán siempre presentes en la población y serán fuente obligada a la hora de hablar de la catástrofe.
Lectura interesante la que podemos hacer de estos hechos ya que a través de ellos podemos visualizar dos instancias en que el discurso, movido por algún deseo (evitar el caos ciudadano, dar la impresión de seguridad, en un caso y quizás, simplemente, bromear en el otro) construye una verdad que afecta significativamente a lo “verdadero”. Parafraseando a Foucault, en el prefacio de la “Microfísica del Poder”; Al hablar de la verdad y “lo verdadero” no pretendemos en este ejercicio evidenciar errores en estos casos particulares, sino, dar cuenta de cómo se producen efectos de verdad dentro de un discurso que no son en sí mismos ni buenos ni malos, ni verdaderos ni falsos, pero que traen insospechadas consecuencias para aquel que no es el emisor del discurso y por tanto el que detenta el poder, sino que para el que es el receptor, el que recibe el discurso y cree en la verdad que transporta.
“(…) inquietud al sentir bajo esta actividad, no obstante cotidiana y gris; poderes y peligros difíciles de imaginar; inquietud al sospechar la existencia de luchas, victorias, heridas, dominaciones, servidumbres, a través de tantas palabras en las que el uso, desde hace tanto tiempo, ha reducido las asperezas”.( El orden del discurso, Michel Foucault, Tusquets Editores, Buenos Aires, 1992)
El peligro al que alude Foucault prolifera en los medios, en tanto que, se han transformado en un mundo, en una nación, en una verdad discursiva que responde a la hegemonía del poder. Sin duda la amplificación de las verdades creadas por el discurso a través de los medios se configuran como la mayor amenaza.
Pero volvemos a caer en el juego de los mismo medios de comunicación que llegaron a terreno, eran de santiago ya que los regionales estaban la mayoría caídos, o sin conexión alguna, entonces fuimos parte de una carrera por el rating, donde más importó el people meter que los damnificados y por otro lado los rostros in situ, metiendo el dedo en la llaga.
Los medios sobredramatizaron la situación, casi patologizando a una población entera que ya era vulnerable. Primeros planos, musicalización triste, imágenes de fondo y entrevistados al borde de las lágrimas fueron el show perfecto, el discurso de impactar con un edificio caído detrás, la llamada zona cero, pero poco les importaba lo que verdaderamente sucedía en pequeños poblados, realmente destruidos, eso era otro tema, que debía resolverse y que con ayuda de los medios y su discurso podría haberse acelerado, pero vemos como lo que manda más en este país es el show, guiado desde la capital.
El llamado “periodismo ciudadano” pasó a ser otro protagonista más, todos los chilenos, sacaron el reportero que llevamos dentro y se hicieron presente en medios con imágenes, fotografías y llamados telefónicos que salían al aire, sin filtro por los editores, creando un ambiente alarmista, donde no era constatado en terreno la veracidad de la información, pero a esa altura a lo único que podían aferrarse era a los medios de comunicación.
Bastión de esto que digo fue, en Concepción, la radio Bío Bío, que si bien por una parte cumplió un rol de servicio, por otro provocó más alarma de lo debido, echando por tierra lo verdaderamente bueno que pudo hacer, ya que las personas entendidas, (no hablo del común receptor) captó de inmediato que alarmar más todavía a la población fue un error, que el discurso que difundían, no fue profesional y que muchas veces, las cosas que salían al aire, eran falsas.
La verdad de los medios es la verdad que mueven los deseos de una colectividad y que, ineludiblemente, también son los mecanismos de la hegemonía del discurso que ordena la misma comunidad.
Para reafirmar lo anterior pensemos en esta imagen: Un joven sostiene una bandera de chile en medio de lo que fue su casa. “Siento mucho orgullo porque es una imagen que está levantando al país en este momento, lo veo como una bendición de Dios que haya sido yo y que haya pasado lo que pasó en ese momento y yo siento que la bandera estaba para que yo la tomara y el fotógrafo me captara, fue muy espontáneo, muy sin querer”. (Portal de noticias Terra.cl). Me parece increíble la verdad tan rotunda que significa: que la fotografía mantenga siempre vivo el ser fotografiado, el ser que a pesar del paso del tiempo seguirá ahí, intacto, esté vivo o muerto, recordado por miles de compatriotas como el símbolo de este terremoto.
En palabras de Roland Barthes “la emoción que nos produce esta imagen es impulsada racionalmente por una cultura moral y política, es decir, por el orden del discurso de un grupo social determinado”. (Barthes, Roland (2005). La cámara Lúcida. Buenos Aires: Paidos) En este sentido, Barthes llama a este orden discursivo impuesto culturalmente como studium; “orgullo por levantar un país”, “bendición de dios”. Pero claro, lo que hace relevante a esta imagen, lo que, quizás, la convierte en “la imagen del terremoto” es el punctum que gatilla en todo espectador. No podemos, entonces, dejar de coincidir en que esta imagen, mediada por los mass media (acuñada por un país deportivo, y utilizada como eslogan por el Estado), es la creación de una realidad. La realidad de un país que ha superado la emergencia, que se levanta, que es capaz de dejar el dolor, la pérdida y la muerte atrás para sobreponerse.
Pero, no estará ahí, como ya señaláramos, también un peligro. Esta imagen que parece el “coctel perfecto” para consagrar el discurso dominante no podrá desquebrajarse, como un discurso vacío, y enfrentar su resistencia intrínseca que no es otra, en este caso, que lo verdadero.
Sin embargo, la exaltación del nacionalismo que hemos encontrado en este momento crítico del país, proliferando las banderas chilenas como ícono del terremoto en cada lugar derrumbado, nos hace preguntarnos desde cuando este patriotismo?, o acaso es un nacionalismo por conveniencia?, como saber quien dice lo verdadero, o quienes son los realmente damnificados? Quienes son los que se aprovecharon?, y si inmigrantes peruanos y ecuatorianos también lo perdieron todo, el estado debe ayudarlos? .
A meses de la tragedia, el periodismo ha hecho su retirada en el terremoto, y el discurso que realmente debe predominar es el de las autoridades políticas solucionando el tema País, pero sabemos que de no ser apoyado por los medios de comunicación no hay incentivo para hacerlo, solamente cobra vigencia y se hace visible cuando aparece la autoridad de turno en los diarios, radio, Internet o televisión.
En suma, las dolorosas consecuencias de una catástrofe natural a las que este país está habitualmente expuesto, dejaron al descubierto no sólo la pretenciosa superficialidad del discurso de la modernidad, la eficiencia y el desarrollo, sino también las profundas fracturas de nuestra estratificada sociedad. Además de hacer patente la inconsistencia del neoliberalismo que ayudó a retrasar toda ayuda con su alocución de mantener todo bajo control por ser un país que en su discurso cree que es más de lo que realmente es y eso se vio reflejado en el terremoto del 27/ f y ése fue el peligro.
Para citar este texto, click aquí
Ꮐood day I am so excited I found your website, I rеally found you by mistake,
while I was researching on Yahoo for somethіng else, Anyways I am here now and would just like to sаy thаnks for a remarkable post and a aⅼll round
enjoyable blog (I also love the theme/design), I don’t have time tߋ read it all at
the moment but I have ƅookmarked it and also inclսdeԁ your RSS feeds,
so when I hɑve time I will be back to read moгe, Please do
keep up the great work. https://judionlineindo99.blogspot.com/
Me gustaMe gusta